Tuk Tuk

En Momo’s Food Madrid nos atrevemos con todo tipo de comidas, desde lo más tradicional hasta lo más innovador. Por ese motivo, aprovechando que parece que el frío se acerca y que el picante nos encanta, fuimos a conocer el restaurante asiático Tuk tuk. Tienen varios locales repartidos por todo Madrid, nosotros fuimos al de la calle Alcalá 167, en pleno centro. Puedes encontrar todos los que tienen haciendo click AQUÍ y también ver las empresas de comida a domicilio con las que trabajan.
El local está totalmente ambientado en la cultura asiática, por lo que no le falta detalles en cuanto a la decoración, las luces, lámparas y demás. El ambiente es tranquilo y la música está a un volumen adecuado para disfrutar de una buena experiencia gastronómica. Además, los camareros estuvieron muy atentos a nuestra mesa y nos trajeron los platos con rapidez.
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La carta es amplia y se compone de varias secciones: desde sopas y ramen, pasando por pollo, ternera, noodles… Podéis ver la carta completa AQUÍ.
Lo que verdaderamente define a Tuk Tuk es el toque picante en sus platos. La intensidad del picante se organiza en cuatro niveles, pero, tranquilos, si veis que alguno pica demasiado, podéis pedir un vaso de leche.
Entre toda la oferta nosotros elegimos dos platos normales y uno picante con el número 3. El primero fue el “sexy sio bao”, conocido como la joya de la corona. Es uno de los platos más solicitados del restaurante y con el que nosotros quedamos encantados. De segundo pedimos “malaysian satay”, que son brochetas de pollo marinadas con cúrcuma, jengibre y leche de coco que te darán un sabor de lo más original.
Por último, nos atrevimos con un plato bastante picante… los noodles “malay curry laksa”: sopa de curry con fideos, pollo y tofu, lo que hace, literalmente, sientas Malasia en tu boca. Fue el plato estrella de nuestra comida, pero, eso sí, hay que estar preparados para el verdadero picante.
Con todo ello, Tuk tuk se ha convertido en uno de los sitios más recomendables por su carácter asiático auténtico.

En resumen:

AMBIENTE: 8

SERVICIO: 8

CALIDAD DE LA COMIDA: 8

RELACIÓN CALIDAD-PRECIO: 7

Diurno

Lo bueno que tiene Madrid es que, vayas a donde vayas, siempre tienes una opción gastronómica al alcance de tu bolsillo. Así ocurre con el barrio de Chueca, donde la oferta de restaurantes está creciendo en los últimos años. En plena calle de San Marcos, en el número 37, encontramos Diurno, un restaurante de lo más chic y moderno del que, según salgas, querrás volver.

Se trata de un restaurante amplio y espacioso que llama la atención por sus enormes cristaleras. La decoración está cuidada al mínimo detalle, con lámparas y luces que hacen que el local sea muy íntimo, agradable y relajado, en definitiva, perfecto para disfrutar de una cena de amigos o en pareja.

El personal, acorde con el sitio, fue muy agradable y atento en todo momento. En cuanto a la carta, esta es bastante amplia, ya que ofrece más de 20 entrantes, entre los que podemos encontrar desde platos tradicionales, hasta ensaladas, carpaccios o tortillas muy elaboradas. Como platos principales, teniendo en cuenta la categoría del restaurante, se puede elegir entre carne, pescado o pasta y arroces.

De entrante elegimos la quesadilla sincronizada de 5 quesos, con pollo, champiñón, guacamole, pico de gallo y crema agria. Una cosa a destacar es que, a pesar de ser un entrante, la ración fue bastante grande, lo que hace que sea una opción perfecta para compartir. Tampoco pudimos decir que no a su tikka masala, una interpretación del tradicional plato indio que te transportará hasta allí.

Como principales, apostamos por sus propuestas mal healthy, ideales para cuidarse todo el año y no solo en verano. Pedimos la burger probiótica, una versión sana de este tradicional plato, porque no es correcto asociar la hamburguesa a la comida basura. Además, apostamos también por los platos del mar y elegimos el tartar de bonito y estaba buenísimo.

Por último, nos atrevimos con uno de sus postres estrellas: la tarta de doble chocolate sin harina.

Diurno se ha convertido en uno de nuestros sitios favoritos, sobre todo por la calidad de su carne de acuerdo con los precios que no llegan a ser del todo excesivos, siendo una opción perfecta tanto para ir con tu pareja como con amigos.

En resumen:

AMBIENTE: 9

SERVICIO: 9

CALIDAD DE LA COMIDA: 9

RELACIÓN CALIDAD-PRECIO: 8

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MEAT

El brunch del fin de semana está de moda y, como no podía ser de otra forma, desde Momo’s Food Madrid no nos pudimos resistir a probar el de MEAT; un super brunch de 11 hasta las 17 horas los sábados y durante todo el día los domingos.

El concepto de MEAT es muy conciso: carta breve, también en el caso del brunch, pero con un sabor auténtico en todos sus platos. Durante el fin de semana, además de las dos hamburguesas que ofrecen en la carta normal, también ofrecen otras propuestas más típicas.

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En nuestro caso, nos decidimos por dos platos principales, acompañados por un zumo de naranja recién exprimido. El primero de ellos fue el Avocado toast y es que, ¿qué sería de un brunch sin unas tostadas con aguacate fresco acompañado de pico de gallo y un huevo poché? Sin duda, es un plato estrella que aporta la energía necesaria para todo el día.

La segunda elección fue la Brunch Burguer. Sí, has leído bien, ¡hamburguesa para desayunar! Y como no podíamos terminar sin algo dulce, nos atrevimos con las tortitas con sirope de arce. Sin duda alguna, un postre irresistible que cautivará hasta a los menos golosos.

La principal ventaja del brunch de MEAT es su amplio horario. Es la mejor opción para esos domingos en los que se hace demasiado tarde para desayunar, pero es muy pronto para comer…

En resumen:

AMBIENTE: 8

SERVICIO: 7

CALIDAD DE LA COMIDA: 7

RELACIÓN CALIDAD-PRECIO: 7

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Fina Catalina

La estética y al eficiencia en el servicio son dos criterios vitales para muchas personas a la hora de escoger un restaurante. Nosotros en Fina Catalina encontramos los dos en su máximo nivel. El restaurante está ubicado en la calle Castelló, número 1, ubicado en una de las zonas más exclusivas de Madrid, en pleno Barrio de Salamanca.

El interior del restaurante sorprende por su decoración de diseño: colorida y elegante a partes iguales. Un espacio cómodo y tranquilo en el que disfrutar de una cena romántica o de una comida formal. Además del espacio dedicado a las mesas, hay otro -igual de bonito- destinado a la coctelería. Nos quedamos con ganas de tomar una copa allí, ¡pero volveremos!

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El servicio se mostró durante toda nuestra experiencia muy correcto y profesional, aunque habríamos agradecido un poco más de simpatía y naturalidad, pues procuraban tratar con tanta educación a los clientes que resultaba ciertamente frío. A pesar de eso, se mostraron atentos en todo momento y trajeron los platos rápidamente.

La carta responde a la de un buen italiano con esencia de auténtico; con una longitud adecuada para que no aburra, pero cualquiera pueda encontrar su plato favorito. Además, tienen opciones healthy que resultan muy interesantes, como el carpaccio de tomate. Puedes ver la carta entera aquí.

Nosotros compartimos, como entrante, el carpaccio ‘Fina Catalina’. La calidad de la carne nos pareció excelente; sin embargo, en lugar de las clásicas virutas de queso parmesano, este llevaba una crema de queso que nos pareció demasiado fuerte y que le quitaba toda la esencia a la carne. Desde nuestro punto de vista, le irían mejor las virutas.

Como principal, compartimos una pasta larga al pesto (fuera de carte; recomendación de la sala) rica, sencilla y muy ligera. También una pizza 4 Estaciones (tomate, mozzarella, aceituna negra, jamón york, bacón y champiñón). Aunque todas las pizzas son muy grandes -de primeras pueden asustar un poco-, la masa es muy finita, así que una sola persona puede con ella de sobra.

Por último, cerramos nuestra experiencia en Fina Catalina con su Anarchia de chocolate, una tarta de chocolate tradicional muy cremosa que nos encantó.

En resumen:

AMBIENTE: 9

SERVICIO: 7

CALIDAD DE LA COMIDA: 8

RELACIÓN CALIDAD-PRECIO: 7

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Y si estás buscando otros italianos en el Barrio de Salamanca, no te pierdas estos dos: Limone y Ornella

Erre que Erre

Muchos ya conoceréis el restaurante Erre que Erre por su local en el corazón de uno de los barrios más de moda en Madrid, La Latina; pero para los que todavía no os hayáis enterado, hace algunos meses desde que este mismo restaurante aterrizó en Chamberí, entre la Glorieta de Quevedo y la Glorieta de Bilbao, concretamente en Fuencarral, 145.

Aunque el verano ya se termine, uno de los encantos de este nuevo local es su amplia terraza donde se puede comer o cenar, picar unos pinchos y unas tostas o, simplemente, tomar una caña. Pero tranquilos: dentro disponen de un local muy amplio y distribuido en dos pisos. La decoración es moderna y sobria, lo ideal para disfrutar de una buena experiencia.

Además de la comodidad del local (mesas suficientemente separadas unas de otras, música suave, buena luminosidad…), el servicio es una pieza fundamental. Todo el personal es muy amable y profesional y cualquiera de sus camareros se prestará a echarte una mano para la elección de los platos, ya que tienen una carta que no te lo pondrá nada fácil… ¡todo es muy apetecible!

El concepto que tienen en Erre que Erre es muy auténtico, porque mezclan la comida tradicional española (tostas, pinchos, croquetas, etcétera) con los platos más de moda, como el tartar. Por eso es uno de esos sitios indicados tanto para una comida o cena, como para tomar un aperitivo que acompañe a un buen vino.

Y para demostrarlo, ¡nada mejor que probarlo todo! Nosotros compartimos unas croquetas de jamón buenísimas, con una bechamel cremosa que hacía que se deshicieran en la boca, y también compartimos algo que no podía faltar: unas patatas bravas (muy picantes, ¡solo para valientes!). Continuamos con una tosta de jamón ibérico y un tartar de atún rojo. Es difícil fallar a un buen jamón puesto sobre un pan con aceite de buena calidad, pero, aunque esta tosta estaba buenísima y tenía tres veces más jamón que otras que hemos probado, nos quedamos con el tartar de atún. Nos dijeron que la receta no era la usual, sino que habían hecho unas modificaciones propias y no pudieron hacerlo mejor… ¡Estaba increíble! Uno de los tartares más ricos que hemos probado nunca. Para nosotros, es el plato estrella de Erre que Erre. Por último, tomamos de postre un volcán de chocolate con helado de vainilla y mermelada de fresa con avena, muy bueno también.

En resumen:

AMBIENTE: 8

SERVICIO: 9

CALIDAD DE LA COMIDA: 8

RELACIÓN CALIDAD-PRECIO: 9

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Lateral

Uno de los restaurantes de moda en Madrid está de enhorabuena este año, y es que Lateral celebra su 20 aniversario. En 1977 se abrió el primer Lateral de Madrid y a este le siguieron otros muchos hasta llegar a los seis que podemos encontrar hoy: Santa Ana, Fuencarral, Arturo Soria, Velázquez, Castellana 89 y Castellana 42. Además, nuestros lectores barceloneses están de suerte, porque allí también tienen uno, en la calle Consell de Cent.

Sin duda, el estilo y la preocupación por la estética es una de las señas de identidad que hacen de Lateral un concepto diferente. Cada uno de los locales tiene su propia decoración, ofreciendo así a sus clientes una experiencia distinta, aunque se trate de la misma marca. Puedes ver cada uno de los locales haciendo clic en sus nombres en el párrafo anterior.

Nosotros esta vez fuimos al local de Castellana 42 para aprovechar los últimos días del verano y disfrutar de su terraza: un espacio elegante, fresco y moderno, tan recomendable para comer como para tomar algo; ¡no te puedes perder sus afterworks!

Otro de los puntos fuertes de Lateral es su equipo. La atención al público es excelente en sus restaurantes: los camareros se mostraron atentos en todo momento. También nos recomendaron platos según nuestros gustos, nos informaron sobre las cantidades, etcétera, siempre con mucha simpatía y profesionalidad.

El concepto de Lateral se basa en pinchos, tostas y pequeños platos para tomar solo o para compartir. La combinación de cocina tradicional con cocina de mercado da como resultado una carta muy atractiva que puedes ver aquí. Nosotros probamos un poco de todo y nos gustó mucho.

Tomamos las croquetas de jamón, el pincho de tortilla (cuidado, el nombre engaña; ¡es enorme!), la pasta gratinada con chistorra (un poco pasada para nuestro gusto, la preferimos más al dente), un tartar de salmón y aguacate (rico y muy ligero) y una minihamburguesa de buey (un pequeño bocado que deja con ganas de más por la alta calidad de la carne). De postre, crêpes de dulce de leche: el broche perfecto para acabar una comida si eres goloso, claro…

En resumen:

AMBIENTE: 10

SERVICIO: 10

CALIDAD DE LA COMIDA: 8

RELACIÓN CALIDAD-PRECIO: 9

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